Explicación del LEMA y LOGOTIPO de la Beatificación

Explicación del LEMA y LOGOTIPO de la Beatificación

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El color ROJO: Símbolo del amor y de la total entrega, como dijo S. Manuel González en su oración fúnebre: «Sólo le faltó derramar su sangre por Cristo».

 

 

 

CRUCIFIJO: Símbolo de la identificación del P. Arnaiz con Cristo Crucificado, que se traslucía en su espíritu de sacrificio. Vivía olvidado de sí.

Al P. Arnaiz no le importaba pasar molestias y sufrir lo que fuese necesario por amor a Dios y por hacer el bien a los demás. Un día, en la misión de Casabermeja estaba lloviendo muchísimo, avisaron para llevar la Comunión a un enfermo, y el Padre se dispuso a salir. El señor que le hospedaba le dijo: «Es imposible, Padre, ir de esta forma»; y él contestó: «El agua no hace agujeros». Y se fue a atender al enfermo. Al regresar estaba empapado.

Incluso a veces buscaba voluntariamente estas incomodidades y sufrimientos. Por ejemplo: durmiendo en el suelo, comiendo y vistiendo pobremente, haciendo los viajes a pie en medio de la lluvia… Siempre llevaba un crucifijo en el pecho.

 

CORAZÓN con LLAMAS. Símbolo del CORAZÓN DE JESÚS.

  • El amor al Corazón de Jesús era el motor de la vida de entrega y apostolado del P. Arnaiz; él decía: «El que vive vida de mucha unión con Dios participa de los afectos de su Corazón». Así animaba a todos a tener los mismos sentimientos del Corazón de Cristo. Como Jesús, siempre buscaba la gloria del Padre en todas sus empresas. En una carta decía: “Tenga la seguridad que a mí nada ni nadie me molesta mientras se trate de procurar la gloria de Dios”. Y como Jesús, el P. Arnaiz deseaba que Dios fuera conocido, decía: “Procuro servir a Dios en buscarle almas que le conozcan y amen».
  • Jesús nos ama a todos y dio su vida por nosotros, el P. Arnaiz también se desgastó haciendo el bien a sus semejantes, estando pendiente de sus necesidades, intentando realizar lo que estaba de su parte para remediar sus carencias materiales y espirituales. Este amor le llevó a valerse de un numeroso grupo de colaboradores para sus obras de apostolado. Entre éstos, varias señoritas trabajaban en las barriadas marginales de Málaga, en los llamados “corralones” y otras en los pueblos procurando la promoción humana y espiritual de las personas y preparando misiones. También buscó colaboradores para las visitas a los hospitales, a los enfermos a domicilio y a las cárceles. Él decía: “Para poner fuego no hay más remedio que arder y para esto acercarse mucho al Sagrado Corazón”.
  • Movido por el ardor al Corazón de Jesús, fundó asociaciones que promovieran esta devoción, sobre todo el Apostolado de la Oración y la Adoración Nocturna. Él decía que “en la proporción que está la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, está la piedad y la prosperidad religiosa en los pueblos y ciudades”.

 

ABREVIATURA DEL NOMBRE DE JESÚS: Símbolo de la Compañía de Jesús, la Congregación Religiosa a la que pertenecía el P. Arnaiz.

El P. Arnaiz supo estar atento para descubrir qué esperaba el Señor de él en cada momento. Y su respuesta siempre fue “sí”. Cuando a los trece años sintió la llamada al sacerdocio, entró en el seminario. Después de ordenado sacerdote, tras la muerte de su madre, sintió que el Señor le exigía una mayor entrega como religioso de la Compañía de Jesús, y también entonces se lanzó a cumplir el plan que Dios tenía para él. Aunque tuvo que renunciar a muchas cosas, vivió con un gozo inmenso, siempre se mostró muy feliz de ser misionero Jesuita, y estaba plenamente agradecido al Señor por haberle dado esa vocación, pues reconocía los muchos bienes que había recibido por seguir esta llamada. Decía en una carta a su hermana: “Pide me conceda el Señor la perseverancia hasta la muerte en esta Compañía y en su santa Gracia.”.

 

LEMA

«Buscad no vuestros intereses, sino los de Jesucristo»

(Tomado de una carta del P. Arnaiz S.I. , escrita en Bélmez  -Córdoba-  el 8 de octubre de 1924,  a Mª Isabel González del Valle)

 «Cuando me ven con pena, sólo es por lo que usted dice, que casi nadie busca la gloria de Dios. Y mi deseo es que hicieran cierto un lema que se me ocurría fuera el de ustedes, opuesto a una queja de S. Pablo (Flp 2,21) en este sentido, sólo intercambiando un no, que hace la proposición enteramente contraria: Omnes quaerunt non quae sua  sunt, sed quae Iesu Christi«.

 

El lema expresa el espíritu que movía al P. Arnaiz a vivir completamente olvidado de sí mismo y volcado en discernir y llevar a cabo la Voluntad de Dios.

Era el mensaje que transmitía a cuantos se relacionaban con él.

Hoy quiere ser una llamada a todos sus devotos y nos debe interpelar y animar a buscar primero el Reino de Dios y su justicia… porque como también decía el P. Arnaiz: «Cuidemos nosotros de Dios y de su gloria, que Él cuidará de nosotros».

 

- mayo 19, 2018 - 1569 Visitas