FAMA DE SANTIDAD

FAMA DE SANTIDAD

FAMA DE SANTIDAD

El día 18 de Julio del 1926 murió en Málaga el P. Tiburcio Arnaiz S.J.

De la muerte del P. Arnaiz y de sus virtudes, hablaron los sacerdotes y religiosos, las personas piadosas y las que no lo eran. En la calle y  en  las reuniones sonaron y resonaron estas palabras: «Ha muerto un santo». La gente al tratarlo, o simplemente al verlo pasar, percibían en él algo especial: un  “halo de santidad”, era el amor a Dios y al prójimo  que impregnaba todas sus obras. Al leer los testimonios del proceso de Beatificación,  llama poderosamente la atención cómo, casi todos, por no decir todos, señalan esta «estela de luz» que dejaba a su paso:

  • Quiero hacer notar que esta veneración por el P. Arnaiz se nota en personas que viven alejadas de la religión e incluso he podido apreciar este sentimiento hasta en algunos que no son católicos. Águeda Alba de Alfarnatejo
  • El P. Arnaiz ya en vida tenía fama de mucha santidad y la gente atraída por esta fama quería verle y procuraba hablar con él, sobre todo se le veía en las esquinas de las calles atendiendo a mayores y a niños a quienes bendecía. Miguel Atencia de Málaga
  • Indudablemente el P. Arnaiz fue un hombre extraordinario. Su nota característica y sobresaliente era el celo apostólico; se daba de lleno y de continuo a trabajar por el bien de las almas. Padre Diego Quiroga S.J. fue superior del P. Arnaiz en la Residencia de Málaga
  • Yo espero que la Iglesia hablará de él y dirá claro a los hombres su santidad y le pondrá en el puesto que se merece.  S. Manuel González en la oración fúnebre del Siervo de Dios.
- febrero 12, 2018 - 209 Visitas