Testimonio de Manuel Gil Aceituno

Testimonio de Manuel Gil Aceituno

Testimonio de Manuel Gil Aceituno

Málaga, 6 de noviembre de 1991

Me llamo Manuel Gil Aceituno, natural de Granada, nacido el día 10 de julio de 1904, pero vivo en Málaga desde los 13 años, soy de estado viudo, de profesión decorador.

Fui alumno del escultor D. Francisco Palma (padre) a quien ayudé en los trabajos que hizo en la fachada de la Iglesia de los PP. Jesuitas.

Conocí al P. Arnaiz en el Hospital Provincial de Málaga, donde me encontraba hospitalizado por una caída de bicicleta y estuve muy mal de las piernas. No llegaron a operarme, porque no había seguridad de que quedara bien.

Estuve nueve meses en el Hospital. El P. Arnaiz visitaba mucho el Hospital y nos hablaba en la sala del Señor y de la Virgen. Recuerdo que nos explicaba la oración del Padre Nuestro y a todos nos trataba con mucho cariño. A los que fumaban, les daba tabaco y todos le admirábamos por su bondad para con nosotros.

El Padre, era de estatura ordinaria, muy delgado, de aspecto serio, pero muy cariñoso. Vestía una sotana y un manteo negro que más parecían de color verde que negro.

Del Hospital salí con un gran defecto en las piernas.

No las podía estirar, mejor dicho, encogerlas, lo que me impedía andar y aquí está el gran milagro que hizo el P. Arnaiz. Mi madre que era muy asidua a la Iglesia del Sagrado

Corazón de Jesús, porque vivía muy cerca de la Iglesia en calle Horno, me llevó a la Iglesia para que pudiera ver al P. Arnaiz. Nos colocamos junto al púlpito y al pasar el P. Arnaiz para subir al mismo, pues estaba celebrando una función religiosa, me dijo al pasar: «Muchacho, recoge las piernas». Yo le dije que no podía, y él me tocó y me dijo: «Tú andarás». Desde entonces recogí las piernas y desde ese momento estoy andando. Después, como si no hubiera tenido nada, me entregué a mi vida de trabajo, de decorador y trabajé como he dicho con D. Francisco Palma.

Personalmente, no tuve parte en los hechos que dicen que hubo en Málaga con motivo de su muerte, pero mi madre y mis hermanas, que entonces estaban en las Esclavas, las he oído contar como fueron varias veces a la capilla donde estaba el cuerpo del P. Arnaiz y que grandes filas de gente de todas las clases sociales, acudían para venerarle. Creo que el entierro fue una gran manifestación como si se tratara de una procesión, por las calles principales de Málaga.

- julio 3, 2019 - 24 Visitas